¡Nuestro primer Taller de Mediación lectora ya está en marcha!

¡Nuestro primer Taller de Mediación lectora ya está en marcha!

Desde el primer momento en Casa de Palabras Andalucía veíamos claro que enviar libros no siempre implicaba en la práctica un acercamiento real a los libros. La situación en los Campos de Refugiados y squats en Grecia es muy variable, y las personas u organizaciones que reciben los libros ejercen sus tareas solidarias con demasiada provisionalidad. En ocasiones les perdíamos la pista a los lotes de libros y aunque aceptábamos que esa era la realidad con la que contábamos, nos preguntábamos cómo podíamos asegurar que estos libros, cuidadosamente seleccionados y enviados, cumplieran con su destino: el encuentro feliz con niños y niñas que se merecen unas lecturas de calidad. Veíamos que era necesario que las personas que animasen a leer los libros estuvieran preparadas para ello y comprometidas con la tarea. Es decir, que un primer paso debía ser la formación del voluntariado, y después el establecimiento de un sistema que asegure que los libros no se pierdan y puedan ser utilizados en muchos lugares.

Ayer comenzó entre lecturas, juegos y reflexiones nuestro primer taller de mediación lectora. Han sido muchas las conversaciones y debates sobre cómo organizar esta formación, qué conocimientos debía contener, qué dinámicas y en qué espacio. No podíamos tener más suerte: en la librería Rayuela nos han preparado un espacio bonito y acogedor, por supuesto entre libros, a la medida de nuestras necesidades. Ayer conocimos las experiencias personales de lectura de cada participante y cómo esas lecturas estaban anudadas de alguna forma a personas y espacios; es decir, a la figura de un mediador.

Después vimos algunos documentos gráficos sobre la experiencia de Angelina Delgado en los campos de Ritsona y Oinofita en Grecia, para más tarde jugar a un juego de corro y conocer los libros seleccionados para el Proyecto Alicia. Daba gusto ver a las participantes apuntar los libros que no conocían y que les estaban encantando.  Para acabar, Lola Gallardo, de Rayuela, nos tenía preparada una sorpresa: un libro secreto para llevar a casa y leer en secreto de una secreta manera. Mañana desvelaremos el secreto, o por lo menos, nos divertiremos intentando llegar a él.

 

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